
|
La
sensación es cuanto menos extraña. Si sabes qué ves, y miras con
atención, sin ser visto... Aparecemos más solos, animales y personas,
cuando somos mirados sin saberlo.
Es una indefensión que nos presenta en
carne viva, sin el aura protectora de la atención que nos procura la
máscara.
Cuando no hay palabras ni poses, cuando
vas o vienes atareado, cuando esperas en cualquier parada, y perdido en
el instante, descuidas tu obligación con la apariencia...
Si alguien te ve, verá casi siempre a
otro.
|