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Arde Troya
no es una epopeya, ni su parodia,
sino un relato antiépico, que esconde el espanto bajo la sonrisa. Es un
combinado libre de epítome —o reelaboración resumida de un texto para
facilitar su lectura— y contaminación —o intercalado de materiales
nuevos o procedentes de fuentes diversas—, a partir de La Ilíada de
Homero. En ella Cano relata la historia desde el punto de vista de un
admirador del gran Homero, que ha decidido leerlo una vez más, pero ésta,
en el siglo XXI, sentado con una taza de café en la mano, y no, como se
suele, de rodillas en un reclinatorio; sin disimular la fascinación por
los fundamentos de la literatura europea, pero tampoco el horror por las
historias que se cuentan y sus temibles personajes. En este relato no se
oculta que el honor de Menelao no merece la que se ha armado; que
Agamenón es un autócrata manipulador y sin escrúpulos; que Príamo es un
anciano débil; que Paris se juega las vidas y haciendas de los demás por
asuntos privados; que Héctor quiere ser un hombre honesto, pero, como
buen militar, si hay que matar se mata; que Ulises sabe nadar y guardar
la ropa; que Diomedes o Áyax pierden el oremus en cuanto huelen sangre;
que Eneas hace mutis por el foro en vez de morir defendiendo la ciudad.
Y luego, Aquiles, el héroe de héroes. Pero ¿qué hizo Aquiles?…
© Editorial Montflorit
Trobador, 4. 08290 Cerdanyola del Vallès
Imprès a Gramagraf, SCCL. C/Corders, 22, Badalona
ISBN: 84-95705-49-4
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